Se trata de un microchip encapsulado como una pastilla, tan grande
como un grano de arena, que al entrar en contacto con algunos fluidos
gástricos genera electricidad para funcionar. Una vez activado
dentro del cuerpo, que monitorea la salud y envía información a la
empresa proveedora de servicios médicos a través de un parche en la piel
que se le instalará al paciente.
La pastilla inteligente, como se le ha
llamado fue aprobada por a la FDA (Administración de Alimentos y
Medicinas de Estados Unidos, por sus siglas en inglés). Esto,
entre muchas cosas, ayuda a esas personas que no tienen tiempo para ir
al médico a hacerse un chequeo general o necesitan cuidarse si tienen
una enfermedad crónica.
El monitoreo por parte del chip también ayudaría a medir si su cuerpo
está respondiendo bien o no a algunos medicamentos en caso de recibir
tratamientos, y cuando puede dejar de tomárselos. También
ayudaría a los que la ingieran a manejar mejores hábitos, sabiendo en
qué momento la salud se está deteriorando y qué podría hacer para
resolverlo. La píldora se llama IEM (Ingestion Event Marker) y hace parte del sistema de monitoreo digital de salud Proteus, que tiene entre sus objetivos fortalecer la relación entre el paciente y sus médicos.
Otra de las características más importantes de este sistema de monitoreo es que podría establecer con precisión
los horarios en los que se deben tomar algunas medicinas; reconociendo
en algunas ocasiones cuándo el cuerpo necesita la dosis de la medicina.
Así se establecería una medida exacta necesaria para el tratamiento de
algunas enfermedades, haciéndolo mucho más eficiente, además sería capaz
de medir y enviar un recordatorio al usuario o la empresa proveedora de
salud de tomar sus medicamentos.
“La validación por parte del FDA representa una marca importante en la evolución de la medicina digital. Digitalizar
píldoras directamente, por primera vez en funcionamiento integrado con
nuestra infraestructura inálambrica, podría influenciar para mejorar la
manera en la que se medica y se tratan enfermedades crónicas“, dijo el doctor Eric Topol, profesor del instituto de investigación The Scripps.